lunes, 18 de julio de 2011

RESERVAS NATURALES DEL SUROESTE DE NICARAGUA.


RIÓ-INDIO MAÍZ
El Sureste de Nicaragua ha sido reconocido como una región que concentra una alta cantidad de biodiversidad en bosques húmedos, importantes recintos de desarrollo forestal y de fuentes de agua tanto superficiales como subterráneas. Estas áreas constituyen por su extensión, riqueza biológica y cultural, un tesoro ecológico de vital importancia para la consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano.

En virtud del interés por conservar este territorio se promocionó en 1988 el Sistema Internacional de Areas Protegidas para la Paz entre Nicaragua y Costa Rica (SI-A-PAZ). Asimismo ha sido ratificada la importancia del área fronteriza el Sureste de Nicaragua en el Convenio para la Conservación de Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central, firmada por los presidentes centroamericanos en el año 1992 durante su XII cumbre.

Posteriormente el 30 de Mayo de 1999, a través del Decreto Presidencial 66 –99, “Actualización y Precisión de Categorías y Límites de la Áreas Protegidas ubicadas en el Sureste de Nicaragua” (), se conformó la "Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua", integrada por las siete Áreas Protegidas:
  • Reserva Biológica Indio Maíz,
  • Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos,
  • Refugio de Vida Silvestre Río San Juan
  • Reserva Natural Cerro Silva,
  • Reserva Natural Punta Gorda,
  • Monumento Nacional Archipiélago de Solentiname y
  • Monumento Histórico Fortaleza de la Inmaculada Concepción de María
Reconociendo que la protección y conservación de estas áreas no se puede dar de forma aislada sino que requiere del fomento de un desarrollo sostenible en las áreas colindantes se gestionó en 2003 la ampliación de la Reserva a 18,340 km² incluyendo Zonas de Amortiguamiento y de Transición. De esta manera se ajusta al modelo internacional y se integra a la red mundial del programa “El Hombre y la Biosfera” (Man and Biosphere, MAB) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Al mismo tiempo la Comisión Nacional de la Reserva de la Biosfera, decide cambiar el nombre a “Reserva de la Biosfera Río San Juan – Nicaragua”.
La Reserva de la Biosfera Río San Juan – Nicaragua es compartida por la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) con los municipios Bluefields, Rama, Nueva Guinea y el Departamento de Río San Juan incorporando los municipios El Almendro, San Miguelito, Morrito, San Carlos, El Castillo y Río San Juan de Nicaragua.

Su zonificación es en si misma un modelo de ordenamiento territorial que contribuye a que el impacto de la actividad humana sea gradual en relación a las áreas protegidas, pero a su vez permite que el desarrollo de esta actividad o actividades humanas se realicen bajo principios ecosistémicos que permitan la generación de ingresos sobre todo en las comunidades más empobrecidas ubicadas en las zonas cercanas a estas áreas protegidas.

Las Zonas Núcleo para la conservación a largo plazo se ubican en la Reserva Biológica Indio Maíz, los Humedales de los Guatuzos y las Serranías de Yolaina:

La Reserva Biológica Indio Maíz
 abarca la mayor parte del municipio de San Juan de Nicaragua, parte del municipio de El Castillo y parcialmente el área del municipio de Bluefields. Tiene una superficie de 3157 km2 de bosque húmedo tropical, humedales continentales, manglares, esteros y marismas. No se permite la extracción de recursos naturales de ningún tipo, ni la residencia temporal o permanente de poblaciones humanas.

Los Humedales de los Guatuzos con una extensión de 96 km2 ubicado en el municipio de San Carlos son parte del Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos. Está conformado por llanuras inundables donde predomina vegetación herbácea y algunas palmas. Es una zona inhabitable por su característica de humedal.

Las Serranías de Yolaina con una extensión de 315 km2 son parte de la Reserva Natural de Cerro Silva en el municipio de Blufields. En ellas domina el bosque húmedo tropical, en cuyas alturas nacen los ríos Kubra, Torsuani, Mahogany y Montecristi entre otros. Los indígenas Rama consideran más de la mitad de esta zona como su territorio de donde obtienen la mayoría de los bienes y servicios para su supervivencia.

La Zona de Amortiguamiento
 dedicada al desarrollo sostenible se divide según su característica en Ámbito Terrestre, Ámbito Marino – Costero y Ámbito Fluvial:

El Ámbito Terrestre ocupa la parte central de la Reserva de la Biosfera e incluye parte de los municipios de Bluefields, Nueva Guinea, El Rama, El Castillo y San Carlos.

El Ámbito Marino –Costero comprende una franja del mar Caribe de tres millas náuticas de ancho que se extiende desde la frontera con Costa Rica hasta la Bahía de Bluefields conteniendo ecosistemas marinos, estuarinos, costeros, arrecifales, marismas y manglares. Constituye un espacio de vida para las comunidades Ramas, Garífonas y Mestizos de la región.

El Ámbito Fluvial comprende completamente al Refugio de Vida Silvestre Río San Juan. Es una planicie con deltas, diques fluviales bajos, pantanos y barros de playa que por la alta precipitación de la zona permanezca saturado de agua.

La Zona de Transición tiene una extensión de 5146 km2 y una población de 160 000 habitantes. Incluye los municipios de Morrito, San Miguelito, El Almendro, Nueva Guinea y Rama. Es una zona con poca cobertura boscosa, más bien dominan los pastizales, los cultivos de granos básicos y algunos remanentes de bosques sin madera de valor comercial.

En la administración de estas áreas se pretende fortalecer la capacidad de los gobiernos municipales para ordenar el proceso de inversión a nivel local. Incluye la promoción y apoyo para la elaboración de planes estratégicos de desarrollo municipal y planes de ordenamiento territorial en cada uno de los municipios.



Importancia Cultural

El territorio del Sureste de nuestro país, nominado por la legislación nacional como Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua, posee un patrimonio natural y cultural único en Nicaragua y Centroamérica. Ha sido un punto de confluencia de razas, culturas y nacionalidades. Los acontecimientos en su devenir histórico, transcurridos en tal escenario, vertebrado por el lago de Nicaragua, el Río San Juan y el Mar Caribe; han contribuido a modelar la nacionalidad de Nicaragua y Costa Rica. El Río San Juan, la Fortaleza de la Inmaculada Concepción de María, el viejo pueblo de San Juan del Norte y su bahía y El Lago de Nicaragua son algunos de los emblemas más ostensibles de ese escenario fluvolacustre.

Nos recuerdan el ímpetu de los conquistadores buscando el "Desaguadero de la Mar Dulce" que facilitara la entrada a Nicaragua desde El Caribe, la creación de la ruta comercial con Europa a través del río y las luchas con piratas y corsarios primero, y con Inglaterra después, para controlar la zona que, por su vocación canalera, facilitaría la unión de los dos océanos y "dividiría el imperio español en dos".

Asimismo nos recuerdan los diferentes proyectos de canalización, la guerra contra los filibusteros y los episodios relativos a la operación de la Ruta del Tránsito, que a mediados del siglo XIX comunico las dos costas de los Estados Unidos. También forman parte del patrimonio cultural de la zona los vestigios arqueológicos y antropológicos dejados por las tribus de Ramas, Guatuzos, Suerres, Melchoras, Botos, Guetares y Talamancas, todos originarios de la cultura chibcha.

 FUENTE:MARENA      /  LIC:RENE DAVILA /16060011




RESERVA NATURAL COMPLEJO VOLCÁNICO SAN CRISTOBAL-CASITA





El Complejo Volcánico San Cristóbal-Casita es un área protegida de 179.64 km2 bajo la categoría de Reserva Natural perteneciente al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) de la República de Nicaragua. Fue establecida por el Decreto Ley 1320 del año 1983. Se localiza en el departamento de Chinandega, al norte de la región del Pacífico de Nicaragua, a 130 km de la capital Managua. Esta formada por una cordillera de cinco conos volcánicos, entre ellos el volcán San Cristóbal, el más alto del país. 

El Decreto Ley mencionado establece en su artículo 1 que la creación del área protegida Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita tiene como objeto proteger y prevenir mayores deterioros ecológicos en aquellas áreas naturales significativas de nuestra geografía.

El Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es área de recarga del acuífero de occidente. Este acuífero es la fuente de suministro de toda la batería de pozos con que la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL) abastece con agua potable a la población de los municipios de Chinandega, Chichigalpa, Posoltega, Corinto, El Realejo y parte de El Viejo con cerca de 340 mil habitantes. El acuífero también abastece con agua a todas las comunidades rurales que se encuentran en la base del complejo volcánico, y a los sistemas de riego del Ingenio San Antonio (ISA), que tiene las plantaciones de caña de azúcar más extensas del país.
Ubicación, Área y Acceso

La Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita, se localiza en los municipios de Chinandega, Chichigalpa y Posoltega, departamento de Chinandega, en la parte norte de la región del Pacifico de Nicaragua, forma parte de la cordillera de Los Maribios y tiene una extensión territorial de unas 17,964.10 hectáreas (179.64 km2) que corresponden a 25,509 manzanas.

Los límites de la Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita están definidos por la curva de nivel de 300 msnm; lo que fue establecido en su decreto creador.

Suelos
Los suelos del área protegida y en las llanuras circunvecinas son de orígenes volcánicos, fértiles y profundos, de textura franco arenosa y sumamente frágiles.

Precipitación
La precipitación promedio sobre el complejo es de 1600 a 1800 mm anuales (Atlas INETER, 1995), mayor que en el resto de la región del Pacífico. Esto es debido a que el área es influenciada tanto por un eje de pluviosidad proveniente del cercano océano Pacífico como por los vientos alisios húmedos del Mar Caribe. Incluso, en las partes altas del complejo la precipitación es aún mucho mayor. Un pluviómetro instalado hace 40 años en la finca Argelia, a 680 msnm, muestra valores promedio de precipitación arriba de los 2000 mm por año. 

Hidrografía
No existen corrientes de agua permanentes que bajen del complejo debido a la alta porosidad de sus suelos. No obstante debido a ésta alta permeabilidad el complejo actúa como una inmensa esponja que absorbe el agua de lluvia. Esta agua se descarga de dos maneras: por un lado, emerge en una serie de cortos ríos que nacen a cierta distancia en las llanuras circunvecinas y que desembocan en la bahía de Corinto y en el Golfo de Fonseca; y por otro lado da origen a extensos mantos de agua subterránea situados en las llanuras al norte y al sur del complejo. 

Hacia la bahía de Corinto corren 10 ríos, varios son represados y utilizados como fuente de agua para riego. Los más importantes son el río Posoltega, Mono Muerto, Amalia o río Sucio, y Cosmapa, éste último corre cercano a la hacienda del mismo nombre . Otros ríos son el río Los Remedios, El Tesorero, Las Lajas, El Realejo, San Isidro y Atoya.

De esta Reserva Natural nace el río Olomega que es una de las principales cabeceras del río Estero Real. El Olomega brota al pie de las lomas de San Lucas situadas al noreste del cono de La Pelona, que luego en su desembocadura forma el área protegida del Estero Real, declarada sitio Ramsar. 

Biodiversidad
La Reserva Natural se levanta sobre las planicies agrícolas del occidente de Nicaragua, formando un refugio natural en medio de un paisaje altamente humanizado. Sus principales características son las siguientes:

Diversidad de ecosistemas:
En el área protegida hay tres tipos de ecosistemas naturales: bosque tropical seco o bosque deciduo, bosque de pino y sabanas sin cobertura leñosa (pastos naturales). 

La Reserva Natural contiene junto con las Reservas Naturales de Cosigüina y de Chacocente, uno de los últimos remanentes del ecosistema de bosque tropical seco que aún a comienzos del siglo pasado cubría la mayor parte de la región del Pacífico de Nicaragua. El ecosistema del bosque seco tropical ocupa el 42.34 % del área total de la Reserva Natural.

Asimismo, los rodales de Pinus oocarpa del complejo, localizados principalmente en el volcán San Cristóbal y en la arista oeste del Casita por encima de los 1000 msnm, constituyen una de las poblaciones naturales de pinos situadas más al sur del continente americano. Las 70.39 ha pinares del área protegida se encuentran amenazadas por las constantes quemas del verano y la plaga del gorgojo descortezador del pino, Dendroctonus frontalis Zimm.

Las sabanas sin cobertura leñosa (pastos naturales) son el tercer ecosistema natural del área protegida. Ocupan el 11.36 % del área y se localizan sobre sustrato de lava volcánica y con poco suelo formado ubicados en las cumbres del volcán San Cristóbal, Casita, Moyotepe y La Pelona en alturas arriba de los 600 msnm. Las herbáceas ocupan la mayor parte de este ecosistema con dominancia de Poaceas. La sabana situada en las laderas del San Cristóbal, arriba de los 800 msnm, presenta una interesante población de Liliáceas adaptadas a los fuertes vientos y los gases volcánicos. 

Otro importante ecosistema (agrícola) de la Reserva son las plantaciones de café o cafetales, Coffea arabica. Debido a que todo el café en la Reserva es plantado bajo la sombra de árboles, los cafetales forman un valioso hábitat para la fauna del complejo. Los cafetales se extienden sobre una superficie de unas 678.79 ha repartidas entre una media docena de fincas cafetaleras. Están plantados en las partes más altas del complejo en donde existe mayor riesgo de erosión, entre 600 a 700 msnm, y en donde actúan como una barrera protectora para la conservación de los suelos y las aguas. Los cafetales ayudan también a conservar los bosques naturales puesto que a los propietarios de café les interesa dejar bosques a su alrededor a fin de contribuir a crear un microclima favorable para las plantaciones de café.

Riqueza de especies:

Flora y Fauna
Existen pocos estudios sobre las especies de flora y fauna en el complejo. La información disponible muestra lo siguiente:

Se reportan 64 especies de árboles en la Reserva según un muestreo efectuado durante una investigación realizada por la UCA (¿El bosque y la gente pueden coexistir? Túpac Barahona. Nitlapán 2002).

Se reportan 61 especies arbóreas agrupadas en 34 familias en la finca Argelia, una de las propiedades privadas más grandes del área protegida y con un bosque bastante conservado (Caracterización de la vegetación arbórea del volcán Casita. Departamento de Biología. UNAN León, 2003).

41 especies de aves, 23 de mamíferos, 10 especies de reptiles (Fundenic, 1999). Se reportan 79 especies de mariposas en el volcán Casita (J.M.Maes. Revista Encuentro No. 51, 1999)

A la fecha se ha reportado al menos la presencia de 3 especies de aves, en realidad subespecies, restringidas a hábitat con poblaciones aisladas. Éstas son: el sabanero dorsilistado Aimophila botteri (vulcani); charralero de las rocas, Salpinctes obsoletus (fasciatus); y el charralero cejiblanco, Thryothorus ludovicianus (albinucha). Esta última según Martínez Sánchez (The Cooper Ornithological Society, 1989) sugiere una especie diferente de la reportada para la península de Yucatán, México. El aislamiento de estas especies en los volcanes las hace exclusivas. 

En San Cristóbal-Chonco se reportan el avistamiento ocasional de lapas rojas, Ara macao, pertenecientes a la pequeña población de lapas del volcán Cosigüina, lo que indica la presencia de un corredor que conecta ambas áreas protegidas. El último avistamiento reportado fue en septiembre del 2003 en la finca San Rafael del volcán San Cristóbal a 700 msnm. Se observó pareja de lapas rojas en un árbol de jobo, Spondia bombin, luego se dirigieron hacia el sector del Casita (comunicación personal de don Vicente Pérez, administrador finca San Rafael).

El área es zona de paso y alimentación para aves. El propietario de la finca Argelia reporta la presencia de aves migratorias que en los meses de noviembre bajan a bañarse y alimentarse en una laguneta artificial que se ocupa como abrevadero para el ganado de la propiedad. Reporta también el paso ocasional de bandadas entre 20 a 30 individuos de tucanes collarejos, Pteroglossus torquatus, en meses de junio-julio.

Presencia de poblaciones y áreas de anidamiento de la lora nuca amarilla, Amazona ochrocephalla (auropalliata), en el volcán San Cristóbal, Casita y Chonco. Las loras construyen sus nidos en árboles altos (+30 m) y maduros por lo que su presencia es un indicador de la existencia de viejos árboles remanentes del bosque primario. 

Variada fauna de mamíferos en las fincas San Rafael, San Cristóbal, Las Banderas, Miramar, Versalles, Santa Cruz, El Porvenir, Argelia, Bellavista y la Concepción. Se reporta la presencia de tigrillos, Leopardus wiedii; sahinos, Tayassu tajacu; venados, Odocoileus virginianus; pizotes, Dasiprocta punctata; y guardatinajas, Agouti paca. Se reporta en las Banderas y Miramar la presencia de una población de 38 monos cara blanca, Cebus capucinus.

Potencial del Área Protegida

Agua y Bosques
El principal valor de la Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es el agua. Por su forma, altura y posición geográfica; la textura de sus suelos y cobertura agroforestal, la Reserva Natural actúa como una esponja gigante que absorbe el agua de lluvia y que después drena hacia los acuíferos cercanos y el mar, en donde presta dos grandes servicios ambientales que son:

- Recarga del acuífero de Occidente, de donde se extrae toda el agua de consumo para casi 340,000 personas y sirve de base para el desarrollo económico de los municipios de Chinandega, El Realejo, Chichigalpa, Corinto, Posoltega y parte del municipio de El Viejo. 
- Mantenimiento de los manglares de la bahía de Corinto y de los humedales del Estero Real, sitio Ramsar. Ambos ecosistemas reciben un suministro continuo de agua dulce de origen subterráneo que proviene de la Reserva Natural. Sin este aporte de agua dulce ambos ecosistemas se verían expuestos a una salinización progresiva que podría alterar gravemente su equilibrio ecológico.

Después del agua, el otro gran valor de la Reserva Natural es su riqueza de ecosistemas, que se caracteriza por ser una de las mayores masas de bosque tropical seco del país con 7,676.36 ha , y uno de los últimos rodales de bosques de pino, Pinus oocarpa, localizados más al sur del continente americano.
Áreas críticas

Lugar de siembra de frijoles en el volcán San Cristóbal
Sobre la ladera noroeste del volcán San Cristóbal, hay una zona de siembra de frijoles, Phaseolus vulgaris, en un área aproximada de 300 ha comprendidas entre las cotas de 500 a 640 msnm. 

Esta es una zona altamente vulnerable a los deslizamientos de tierras debido a la combinación de tres factores desencadenantes: frágil textura de suelos, alto grado de pendiente y ausencia de cobertura boscosa. Los suelos son de textura arenosa a franco arenosos, con pendientes entre el 30 al 50 % y con casi total ausencia de árboles debido a que el bosque fue talado y sustituido por cultivos de frijoles. 

Lugar dañado por los gases del volcán San Cristóbal
Después de su última erupción acaecida en los años de 1684-85, el volcán San Cristóbal entra nuevamente en actividad en 1971. A partir de ese año a la fecha el volcán ha continuado emitiendo gases en forma permanente

Red de drenaje superficial 
Existe una densa red de drenaje superficial que baja del complejo volcánico, por ejemplo sólo la carretera situada al oeste del área protegida y que une las ciudades de Chinandega y Posoltega es atravesada por 20 cauces en un trayecto de 13 km de longitud, es decir más de un cauce por kilómetro.

La velocidad de escorrentía del agua de lluvia es tal que después de una lluvia intensa, una gota de agua que cae en las partes altas del complejo llega al mar en menos de 24 horas . De esta manera no sólo se pierden sin infiltrarse grandes volúmenes de agua, sino que también se arrastran grandes cantidades de suelos fértiles que cuando llegan al mar anegan de lodo manglares y sitios de cría y de desove de peces, crustáceos y camarones.

Estos grandes volúmenes de aguas, tierras y arenas también destruyen propiedades y suelos agrícolas situados en las planicies circunvecinas al área protegida. Las áreas de siembra de maní que se localizan en la planicie volcánica al sur del complejo volcánico son uno de los cultivos más afectados por el arrastre de lodos, piedras y arenas. 

Valoración de la biodiversidad

Diversidad de ecosistemas 
La Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es representativa de tres ecosistemas naturales: los únicos pinares de la región del Pacífico de Nicaragua, bosque tropical seco y sabana de hierbas sin cobertura leñosa. Desde el punto de vista de su prioridad para la conservación, el valor de estos ecosistemas es el siguiente:

Ecosistema de Pinos de las cumbres volcánicas del San Cristóbal y Casita
Los rodales de pino ocote, Pinus oocarpa (±12º 30' Norte, UTM 14) que se encuentran en las laderas volcánicas del San Cristóbal y Casita forman parte de la frontera Sur del género Pinus en América, junto a los rodales de pino que se localizan en el cerro Güisisil al norte del Lago de Managua . Esto convierte a estos pinares en un ecosistema único en el mundo. Si a esto se añade su muy pequeño tamaño (70.39 ha) y la amenaza a que están siendo sometidos por la plaga del gorgojo descortezador y las quemas del verano, convierten a este ecosistema en la prioridad número uno de conservación para esta área protegida.

Ecosistema de bosque tropical seco
El bosque deciduo tropical que se localiza a lo largo del área protegida conforma una de las tres últimas grandes extensiones de este ecosistema que aún se mantienen en la región del Pacífico de Nicaragua. Debido a su mediano tamaño estos bosques no enfrentan el mismo grado de amenaza de los bosques de pinos. Sin embargo por el vital servicio que prestan como protectores de la capacidad de infiltración del agua que consumen 340 mil personas y los servicios ambientales que ofrecen a los manglares de Corinto y humedales del Estero Real, se requiere protegerlos para mantener y aumentar su cobertura.

Ecosistema de sabana sin cobertura leñosa
Este ecosistema es característico de las partes altas de algunos de los conos volcánicos cuaternarios de la región del Pacífico tales como los volcanes Cosigüina, Telica, Hoyo, Masaya, Concepción. En el caso del área protegida San Cristóbal-Casita este ecosistema por su relativo aislamiento y conservación en las alturas de las cumbres volcánicas, no enfrenta los mismos riesgos de conservación de los pinares y el bosque tropical seco. Estas sabanas de herbáceas, compuestas por un importante grupo de hierbas introducidas como el pasto jaragua, Hyparrhenia rufa, juegan un importante papel como retenedores de suelo en las partes altas del complejo volcánico, en donde por la presencia de fuertes vientos no crecen especies arbóreas. 

Diversidad de especies
San Cristóbal Casita tiene menor riqueza de especies que las otras dos grandes Reservas Naturales del trópico seco del país, Chacocente y Cosigüina. Sin embargo posee especies particulares de interés para la conservación entre las que destacan tres grupos de especies: especies de distribución geográfica limitada, especies en peligro de extinción, y especies amenazadas de extinción. Las especies de distribución geográfica limitadas son las siguientes:
Se destaca en primer lugar el Pinus oocarpa, único pino del trópico seco del Pacífico y la variedad de pino más "tropical" del mundo. 

Presencia de tres sub-especies de aves restringidas a hábitat: Éstas son: el sabanero dorsilistado Aimophila botteri (vulcani); charralero de las rocas Salpinctes obsoletus (fasciatus) y el charralero cejiblanco Thryothorus ludovicianus (albinucha).

Cuatro especies en peligro de extinción (Apéndice No. 1, CITES). Son las siguientes:
Gato de monte, Leopardus wiedii. Leoncillo, Herpailirus yaguarondi. Lora nuca amarilla, Amazona ochrocephala (auropalliata). Boa, Boa constrictor. 

Quince especies amenazadas de extinción (Apéndice No. 2, CITES). Son las siguientes:

Aves: Lora frente roja, Amazona autumnalis, Cotorra, Amazona albifrons, Chocoyo zapoyolito, Brotogeris jugularis, Chocoyo frente naranja, Aratinga canicularis, Gavilán de las rondas, Buteo magnirostri. Lechuza, Tyto alba. 

Mamíferos: Sahino, Tayassu tajacu, mono cara blanca, Cebus capucinus. 

Reptiles: Iguana verde, Iguana iguana , culebra Mica, Spiloteus pullatus, Cascabel, Crotalus durissus, Gallego verde, Basiliscus plumifrons, Gallego café, Basiliscus vitatus. Coral, Micrurus nigrocimtus. Plantas: Caoba del pacífico, Switenia humilis. 

Diversidad de genes

La Reserva Natural es banco de genes y fuente de variabilidad genética de ciertas especies de importancia alimenticia y madera para construcción, entre las que se encuentran las siguientes:
Posee algunos de los mejores árboles semilleros de cedro, Cedrela odorata , y caoba, Switenia humilis, de Nicaragua localizados en las fincas de Argelia y Bellavista en el volcán Casita y finca El Porvenir en el cerro La Pelona.

Árboles semilleros plus de pochote, Bombacopsis quinatum, en las falda este del volcán Chonco. En la finca Las Banderas se encuentra el árbol de guanacaste, Enterolobium cyclocarpum, de mayor diámetro del país, de aproximadamente 3 metros a la altura del pecho. 
Gran variedad de papayas de monte, Carica peltata, que pueden ser fuente y reserva de genes para el mejoramiento de variedades comerciales de papaya.

Análisis de fragilidad
La fragilidad o vulnerabilidad física implica el "grado de pérdida de un elemento o grupo de elementos ante la probable ocurrencia de un evento desastroso" (UNESCO/UNDRO, 1979). En el área protegida las principales riquezas naturales son sus ecosistemas, aguas subterráneas y suelos, y los eventos o amenazas más importantes que ocurren en el territorio son los incendios, corte ilegal de leña, gases volcánicos, plagas de insectos, deslizamientos. 

Análisis de vulnerabilidad
La evaluación de la vulnerabilidad mide la gravedad de las posibles amenazas con base en los peligros conocidos y el nivel de vulnerabilidad del medio ambiente y la sociedad. Un recuento histórico muestra que el área protegida es un sitio propenso a desastres pues ha sido afectada por cuatro grandes fenómenos en los últimos 40 años. Son los siguientes:

- 1962, violento deslave del volcán Chonco sobre su ladera oeste, no hubo víctimas pues en esa época el área estaba despoblada. Un deslave semejante hoy destruiría los asentamientos de La Joya y El Chonco que se encuentran en sus cercanías.

- 1971, reinicio de la actividad volcánica del volcán San Cristóbal, con potencial peligro para todos los asentamientos de sus alrededores. Los gases volcánicos están secando los bosques cerrados de las partes altas del San Cristóbal.

- 1982, el huracán Alleta se queda estacionado por varios días entre León y Chinandega y causa graves daños a la producción agrícola y los bosques, y destrozos en los caminos del área protegida.

- 1998, el huracán Mitch y sus intensas lluvias provocan un alud de tierras en el volcán Casita que entierra a los poblados Rolando Rodríguez y Augusto C. Sandino, matando a unas 2,000 personas. 

La alta densidad demográfica de los municipios de influencia, la ampliación de la infraestructura social y productiva y el empobrecimiento de la población en los últimos 20 años, indican que la vulnerabilidad social ha aumentado. Lo mismo puede decirse de la vulnerabilidad ambiental, pues ha habido una disminución de la cobertura forestal protectora a causa de incendios, huracanes y corte ilegal de leña y madera. 

Por otra parte a pesar de su importancia y su alta vulnerabilidad el área no cuenta con análisis de riesgos ni identificación de sitios de alta vulnerabilidad, sino únicamente con un mapa de amenazas volcánicas (INETER, 1995) a escala muy amplia (1:250,000) que no es útil para la planificación a nivel local. No obstante el área protegida y las comunidades de su zona de amortiguamiento cuentan con comités locales de prevención de desastres con equipos de radiocomunicación, entrenamiento y atención por parte del SINAPRED. 


FUENTE.INITER / LIC:RENE DAVILA. /16060011

EL MAPA DE CUENCAS HIDROGRÁFICAS DE NICARAGUA

EL MAPA DE CUENCAS HIDROGRÁFICAS DE NICARAGUA


El mapa de Cuencas Hidrográficas tiene el objetivo de presentar la público la expresión cartográfica del sistema de áreas territoriales que constituye la base para el estudio de ciclo hidrológico, en su fase terrestre en el ámbito nacional. Estas áreas son el producto de la acción de los procesos geológicos, atmosféricos y biológicos, que finalmente son los que les han conferido las características propias que las identifican como cuencas hidrográficas.
En estas primera edición, el mapa resume la distribución de las cuencas por vertiente, así como el sistema de identificación y algunas de las características más importantes de la misma; todos los elementos básicos para la caracterización hidrológica básica de las cuencas hidrográficas de Nicaragua. Además, se incluye el área superficial de cada cuenca, los ríos principales y tributarios que conforman la red de drenaje. Adicionalmente, se incluyen datos sobre la precipitación y longitudes de las principales corriente.
Se entiende por cuenca hidrográfica, la superficie de terreno que drena las aguas fluviales hacia un cuerpo de agua superficial, delimitada por la divisoria topográfica que separa el drenaje que fluye en esa área del que drena en áreas vecinas. El cuerpo de agua puede ser un río, una laguna, un lago, o el mar. La divisoria de la cuenca esta definida por los puntos de mayor elevación que rodean el área de captación, y en su conjunto determinan la línea topográfica, geológica y climática determinan que los ríos escurran de forma permanente intermitente o efímera.
En este mapa se muestran las cuencas en que se ha dividido el país y los límites que separan las vertientes antes mencionadas. Por razones de conveniencia práctica, el territorio nacional se divide en 21 cuencas hidrográficas (ocho.del Pacífico y trece del Caribe). Para la identificación de las cuencas se usa el sistema de clasificación y codificación establecido por el Proyecto Hidrometeorológico Centroamericano (P.H.C.A.) en 1970.
En Nicaragua las cuencas hidrográficas se pueden agrupar en dos grandes vertientes: la del Mar Caribe, que abarca el 90 por ciento del territorio nacional, y la del Pacífico que ocupa el diez por ciento restante. La vertiente del Mar Caribe puede subdividirse a su vez en una subvertíente cuyos ríos desaguan directamente al mar y otra cuyos ríos desembocan en los lagos de Managua (Xolotlán) y Nicaragua (Cocibolca) para desaguar finalmente a través del río San Juan. Los ríos del Pacífico son en general, de corto recorrido; en cambio los ríos que dasguan directamente al Mar Caribe tienen recorrido más largo, extensa cuenca de drenaje, y en su mayoría son navegables en su curso inferior. Los lagos de Managua (Xolotlán) y Nicaragua (Cocibolca) que confieren a Nicaragua características singulares en la región Centroamericana, están comprendidos en la cuenca del río San Juan, que después del río Grande de Matagalpa constituye la cuenca hidrográfica más importante del país.
En cuanto al comportamiento de los ríos y corrientes, éstos obedecen a la ocurrencia de precipitación; así los de la vertiente del Pacífico se caracterizan por tener mayor caudal durante la estación lluviosa que se extiende de Mayo a Octubre. En cambio, los ríos del Mar Caribe se caracterizan por tener mayor caudal y ser permanentes, debido a las mayores precipitaciones y la mayor duración de la estación lluviosa. La subvertí ente de los lagos tiene características intermedias entre la vertiente del Pacífico y la del Mar Caribe.
El número con el que se identifica cada cuenca correspondiente a la NOMENCLATURA establecida por el PROYECTO HIDROMETEOROLÓGICO CENTROAMERICANO 8P. H. C. A. Para los países de Centroamérica; con la convención de que las cuencas con numeros impares (57) pertenecen a la vertiente del Mar Caribe y las cuencas con números pares (58) pertenece al Océano Pacífico.



LIC:RENE DAVILA /02040011

domingo, 26 de junio de 2011

LA MAR DULCE O LAGO DE NICARAGUA.

LA MAR DULCE O LAGO DE NICARAGUA.: "El lago de :yikes: :no: :up: :yes:  



Nicaragua es el accidente geográfico más notable del istmo centroamericano. Representa a su vez el lago tropical más amplio del continente americano, con una extensión superficial de 8,264 km2.

Su posición en medio del angosto istmo, a sólo 18 km del Océano Pacífico, del cual lo separan tierras muy bajas y por el otro extremo descargando sus aguas en el mar Caribe por medio del caudaloso río San Juan, le ha conferido un valor estratégico como ruta posible de comunicación interoceánica, desde el mismo momento de su descubrimiento por los conquistadores españoles en 1523, condición que llegó a constituirse en un elemento determinante en el devenir histórico de Nicaragua y del resto de Centroamérica.

Este lago, junto con su gemelo el Lago de Managua, ocupa el fondo de una alargada depresión geológica que como antigua comunicación marina unía al Caribe con el Pacífico. Al surgir el istmo centroamericano y comunicar las dos masas continentales del norte y del sur, el pasaje marino se redujo a un golfo caribeño y después se cerró dejando entrampados a los lagos en el interior del istmo.

La dulcificación paulatina del lago permitió la evolución de una rica ictiofauna tropical. En la actualidad se han descrito 46 especies de peces dulce-acuícolas, agrupadas en 15 familias diversas que procedentes de Norte y Suramérica han poblado sus aguas, entre ellas el primitivo gaspar Atractosteus tropicus, además de cuatro especies que son endémicas a los lagos de Nicaragua. También se encuentran en el lago, como rarezas ictiológicas, ciertas especies marinas que se adaptaron a las condiciones lacustres, como el tiburón toro, Carcharhinus leucas var. nicaragüensis; dos especies de pejesierras (Pristis pectinatus y P. Perotteti); el tarpón o sábalo real (Megalops atlanticus) y algunas especies eurihalinas como el róbalo (Centropomus undecimalis) y el roncador (Pomadasys grandis). En resumen, el lago de Nicaragua, tanto por su extensión como su condición tropical, posee la mayor riqueza de especies de agua dulce que se pueda encontrar en cualquiera de los ambientes lacustres entre el Ártico y la Tierra del Fuego.

Adicionalmente el Lago contiene dos importantes islas, Ometepe y Zapatera, donde se ha descubierto la mayor riqueza arqueológica del país, además de tres archipiélagos: Solentiname, Nancital y Las Isletas. Este último archipiélago conforma un entorno tropical paradisíaco con más de 300 islotes. Por otra parte, el Volcán Mombacho que se levanta en sus orillas y los volcanes Concepción y Maderas, en la Isla de Ometepe, agregan mayores valores escénicos y turísticos a los que ya posee el lago.

Las culturas indígenas Chorotegas y Nicaraos, descendientes y emigrantes de los antiguos Toltecas, prosperaron alrededor de los grandes lagos de Nicaragua y poblaron sus islas de monumentos ceremoniales, estatuas de piedra labrada y gran variedad de cerámica precolombina. Llamaron Cocibolca y Xolotlán (Quetzalcóatl y Xolotl, los dos gemelos míticos del culto tolteca) a los lagos de Nicaragua y Managua respectivamente.

En 1523 el conquistador Gil González de Avila fue el primer europeo en avistar y admirar la grandiosidad del lago y la impetuosidad de sus olas. Creyéndolo mar lo llamó Mar Dulce. Un año después otro conquistador, Francisco Hernández de Córdoba, fundó a orillas de ambos lagos las primeras ciudades españolas asentadas en el continente americano: León y Granada. Esta última población ha sobrevivido hasta el presente y se la considera como el más antiguo establecimiento europeo en tierra firme que aún se encuentra en el mismo sitio de su fundación original.

Los españoles exploraron el confín del lago y en 1539 descubrieron su salida al Mar Caribe por medio del Río San Juan. Pronto Granada se convirtió en un próspero puerto interior con acceso al mar y a otras ciudades españolas ubicadas en la periferia del Caribe. El principal comercio de Centroamérica fluyó por esta vía por los siguientes dos siglos, lo cual atrajo la atención de los piratas que en tres ocasiones remontaron el río, cruzaron el lago y asaltaron sorpresivamente la ciudad de Granada.

La enemistad entre España e Inglaterra en el siglo XVIII también condujo a excusiones armadas por el Río San Juan, con la intención de apoderarse del lago y del estrecho istmo que lo separaba del Pacífico y asegurar a Inglaterra una más directa ruta comercial hacia las islas del Pacífico. En 1780 el Almirantazgo Británico intentó romper por el cuello de Nicaragua el extenso poderío colonial que España ejercía sobre sus colonias, desde México hasta las provincias del Plata. En esta fallida intentona
participó el entonces novel alférez Horace Nelson, futuro héroe de Trafalgar.

El Lago de Nicaragua volvió a ser puesto en la escena internacional a mediados del siglo XIX, cuando fuera navegado por vapores que conducían a miles de buscadores de oro rumbo a California. También atrajo al aventurero norteamericano William Walker y su banda de filibusteros armados. Estos se apoderaron del país, interesados en beneficiarse del lucrativo comercio por esta vía de tránsito interoceánico, lo cual condujo a una guerra donde participaron todos los gobiernos del istmo hasta expulsar al invasor.

La estratégica posición del Lago de Nicaragua, para facilitar el paso entre dos mares, siguió dominando la historia y política de Nicaragua durante el resto del siglo antepasado, cuando el gobierno de los Estados Unidos realizó los primeros estudios para construir un canal interoceánico, utilizar el Río San Juan, navegar por el lago y cortar de un tajo el angosto istmo de Rivas, decisión que finalmente fue abandonada en favor de la ruta por Panamá.

Varios diplomáticos, exploradores y científicos se cuentan entre los personajes que navegaron por el Lago de Nicaragua en el siglo XIX. Entre ellos figuran los viajeros y diplomáticos norteamericanos John L. Stephens y Ephraim G. Squier, el patriota italiano Giusepe Garibaldi, el científico austríaco Carl Scherzer, el geógrafo francés Pablo Levy, el naturalista inglés Thomas Belt, al arqueólogo sueco Carl Bovalius, el explorador polar Robert E. Peary, así como hombres de letras como el novelista Mark Twain y el celebrado poeta nicaragüense Rubén Darío, considerado como la figura cultural más relevante de Centroamérica, quien innovó las letras castellanas con independencia y modernidad, logrando abrir las puertas de Nicaragua al conocimiento del mundo, lo que no pudieron hacer conquistadores, aventureros, próceres y políticos en los cuatro siglos anteriores.

En la actualidad, el gobierno de Nicaragua ha resucitado la vieja aspiración histórica de conservar el lago y sus ventajas ístmicas para abrir una moderna ruta canalera para bien de los nicaragüenses y del comercio internacional.

Por sus singularidades geográficas e interesante rol histórico el gran Lago de Nicaragua debería ser considerado como un Patrimonio Mundial de la Humanidad.
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