lunes, 18 de julio de 2011

RESERVA NATURAL COMPLEJO VOLCÁNICO SAN CRISTOBAL-CASITA





El Complejo Volcánico San Cristóbal-Casita es un área protegida de 179.64 km2 bajo la categoría de Reserva Natural perteneciente al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) de la República de Nicaragua. Fue establecida por el Decreto Ley 1320 del año 1983. Se localiza en el departamento de Chinandega, al norte de la región del Pacífico de Nicaragua, a 130 km de la capital Managua. Esta formada por una cordillera de cinco conos volcánicos, entre ellos el volcán San Cristóbal, el más alto del país. 

El Decreto Ley mencionado establece en su artículo 1 que la creación del área protegida Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita tiene como objeto proteger y prevenir mayores deterioros ecológicos en aquellas áreas naturales significativas de nuestra geografía.

El Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es área de recarga del acuífero de occidente. Este acuífero es la fuente de suministro de toda la batería de pozos con que la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL) abastece con agua potable a la población de los municipios de Chinandega, Chichigalpa, Posoltega, Corinto, El Realejo y parte de El Viejo con cerca de 340 mil habitantes. El acuífero también abastece con agua a todas las comunidades rurales que se encuentran en la base del complejo volcánico, y a los sistemas de riego del Ingenio San Antonio (ISA), que tiene las plantaciones de caña de azúcar más extensas del país.
Ubicación, Área y Acceso

La Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita, se localiza en los municipios de Chinandega, Chichigalpa y Posoltega, departamento de Chinandega, en la parte norte de la región del Pacifico de Nicaragua, forma parte de la cordillera de Los Maribios y tiene una extensión territorial de unas 17,964.10 hectáreas (179.64 km2) que corresponden a 25,509 manzanas.

Los límites de la Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita están definidos por la curva de nivel de 300 msnm; lo que fue establecido en su decreto creador.

Suelos
Los suelos del área protegida y en las llanuras circunvecinas son de orígenes volcánicos, fértiles y profundos, de textura franco arenosa y sumamente frágiles.

Precipitación
La precipitación promedio sobre el complejo es de 1600 a 1800 mm anuales (Atlas INETER, 1995), mayor que en el resto de la región del Pacífico. Esto es debido a que el área es influenciada tanto por un eje de pluviosidad proveniente del cercano océano Pacífico como por los vientos alisios húmedos del Mar Caribe. Incluso, en las partes altas del complejo la precipitación es aún mucho mayor. Un pluviómetro instalado hace 40 años en la finca Argelia, a 680 msnm, muestra valores promedio de precipitación arriba de los 2000 mm por año. 

Hidrografía
No existen corrientes de agua permanentes que bajen del complejo debido a la alta porosidad de sus suelos. No obstante debido a ésta alta permeabilidad el complejo actúa como una inmensa esponja que absorbe el agua de lluvia. Esta agua se descarga de dos maneras: por un lado, emerge en una serie de cortos ríos que nacen a cierta distancia en las llanuras circunvecinas y que desembocan en la bahía de Corinto y en el Golfo de Fonseca; y por otro lado da origen a extensos mantos de agua subterránea situados en las llanuras al norte y al sur del complejo. 

Hacia la bahía de Corinto corren 10 ríos, varios son represados y utilizados como fuente de agua para riego. Los más importantes son el río Posoltega, Mono Muerto, Amalia o río Sucio, y Cosmapa, éste último corre cercano a la hacienda del mismo nombre . Otros ríos son el río Los Remedios, El Tesorero, Las Lajas, El Realejo, San Isidro y Atoya.

De esta Reserva Natural nace el río Olomega que es una de las principales cabeceras del río Estero Real. El Olomega brota al pie de las lomas de San Lucas situadas al noreste del cono de La Pelona, que luego en su desembocadura forma el área protegida del Estero Real, declarada sitio Ramsar. 

Biodiversidad
La Reserva Natural se levanta sobre las planicies agrícolas del occidente de Nicaragua, formando un refugio natural en medio de un paisaje altamente humanizado. Sus principales características son las siguientes:

Diversidad de ecosistemas:
En el área protegida hay tres tipos de ecosistemas naturales: bosque tropical seco o bosque deciduo, bosque de pino y sabanas sin cobertura leñosa (pastos naturales). 

La Reserva Natural contiene junto con las Reservas Naturales de Cosigüina y de Chacocente, uno de los últimos remanentes del ecosistema de bosque tropical seco que aún a comienzos del siglo pasado cubría la mayor parte de la región del Pacífico de Nicaragua. El ecosistema del bosque seco tropical ocupa el 42.34 % del área total de la Reserva Natural.

Asimismo, los rodales de Pinus oocarpa del complejo, localizados principalmente en el volcán San Cristóbal y en la arista oeste del Casita por encima de los 1000 msnm, constituyen una de las poblaciones naturales de pinos situadas más al sur del continente americano. Las 70.39 ha pinares del área protegida se encuentran amenazadas por las constantes quemas del verano y la plaga del gorgojo descortezador del pino, Dendroctonus frontalis Zimm.

Las sabanas sin cobertura leñosa (pastos naturales) son el tercer ecosistema natural del área protegida. Ocupan el 11.36 % del área y se localizan sobre sustrato de lava volcánica y con poco suelo formado ubicados en las cumbres del volcán San Cristóbal, Casita, Moyotepe y La Pelona en alturas arriba de los 600 msnm. Las herbáceas ocupan la mayor parte de este ecosistema con dominancia de Poaceas. La sabana situada en las laderas del San Cristóbal, arriba de los 800 msnm, presenta una interesante población de Liliáceas adaptadas a los fuertes vientos y los gases volcánicos. 

Otro importante ecosistema (agrícola) de la Reserva son las plantaciones de café o cafetales, Coffea arabica. Debido a que todo el café en la Reserva es plantado bajo la sombra de árboles, los cafetales forman un valioso hábitat para la fauna del complejo. Los cafetales se extienden sobre una superficie de unas 678.79 ha repartidas entre una media docena de fincas cafetaleras. Están plantados en las partes más altas del complejo en donde existe mayor riesgo de erosión, entre 600 a 700 msnm, y en donde actúan como una barrera protectora para la conservación de los suelos y las aguas. Los cafetales ayudan también a conservar los bosques naturales puesto que a los propietarios de café les interesa dejar bosques a su alrededor a fin de contribuir a crear un microclima favorable para las plantaciones de café.

Riqueza de especies:

Flora y Fauna
Existen pocos estudios sobre las especies de flora y fauna en el complejo. La información disponible muestra lo siguiente:

Se reportan 64 especies de árboles en la Reserva según un muestreo efectuado durante una investigación realizada por la UCA (¿El bosque y la gente pueden coexistir? Túpac Barahona. Nitlapán 2002).

Se reportan 61 especies arbóreas agrupadas en 34 familias en la finca Argelia, una de las propiedades privadas más grandes del área protegida y con un bosque bastante conservado (Caracterización de la vegetación arbórea del volcán Casita. Departamento de Biología. UNAN León, 2003).

41 especies de aves, 23 de mamíferos, 10 especies de reptiles (Fundenic, 1999). Se reportan 79 especies de mariposas en el volcán Casita (J.M.Maes. Revista Encuentro No. 51, 1999)

A la fecha se ha reportado al menos la presencia de 3 especies de aves, en realidad subespecies, restringidas a hábitat con poblaciones aisladas. Éstas son: el sabanero dorsilistado Aimophila botteri (vulcani); charralero de las rocas, Salpinctes obsoletus (fasciatus); y el charralero cejiblanco, Thryothorus ludovicianus (albinucha). Esta última según Martínez Sánchez (The Cooper Ornithological Society, 1989) sugiere una especie diferente de la reportada para la península de Yucatán, México. El aislamiento de estas especies en los volcanes las hace exclusivas. 

En San Cristóbal-Chonco se reportan el avistamiento ocasional de lapas rojas, Ara macao, pertenecientes a la pequeña población de lapas del volcán Cosigüina, lo que indica la presencia de un corredor que conecta ambas áreas protegidas. El último avistamiento reportado fue en septiembre del 2003 en la finca San Rafael del volcán San Cristóbal a 700 msnm. Se observó pareja de lapas rojas en un árbol de jobo, Spondia bombin, luego se dirigieron hacia el sector del Casita (comunicación personal de don Vicente Pérez, administrador finca San Rafael).

El área es zona de paso y alimentación para aves. El propietario de la finca Argelia reporta la presencia de aves migratorias que en los meses de noviembre bajan a bañarse y alimentarse en una laguneta artificial que se ocupa como abrevadero para el ganado de la propiedad. Reporta también el paso ocasional de bandadas entre 20 a 30 individuos de tucanes collarejos, Pteroglossus torquatus, en meses de junio-julio.

Presencia de poblaciones y áreas de anidamiento de la lora nuca amarilla, Amazona ochrocephalla (auropalliata), en el volcán San Cristóbal, Casita y Chonco. Las loras construyen sus nidos en árboles altos (+30 m) y maduros por lo que su presencia es un indicador de la existencia de viejos árboles remanentes del bosque primario. 

Variada fauna de mamíferos en las fincas San Rafael, San Cristóbal, Las Banderas, Miramar, Versalles, Santa Cruz, El Porvenir, Argelia, Bellavista y la Concepción. Se reporta la presencia de tigrillos, Leopardus wiedii; sahinos, Tayassu tajacu; venados, Odocoileus virginianus; pizotes, Dasiprocta punctata; y guardatinajas, Agouti paca. Se reporta en las Banderas y Miramar la presencia de una población de 38 monos cara blanca, Cebus capucinus.

Potencial del Área Protegida

Agua y Bosques
El principal valor de la Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es el agua. Por su forma, altura y posición geográfica; la textura de sus suelos y cobertura agroforestal, la Reserva Natural actúa como una esponja gigante que absorbe el agua de lluvia y que después drena hacia los acuíferos cercanos y el mar, en donde presta dos grandes servicios ambientales que son:

- Recarga del acuífero de Occidente, de donde se extrae toda el agua de consumo para casi 340,000 personas y sirve de base para el desarrollo económico de los municipios de Chinandega, El Realejo, Chichigalpa, Corinto, Posoltega y parte del municipio de El Viejo. 
- Mantenimiento de los manglares de la bahía de Corinto y de los humedales del Estero Real, sitio Ramsar. Ambos ecosistemas reciben un suministro continuo de agua dulce de origen subterráneo que proviene de la Reserva Natural. Sin este aporte de agua dulce ambos ecosistemas se verían expuestos a una salinización progresiva que podría alterar gravemente su equilibrio ecológico.

Después del agua, el otro gran valor de la Reserva Natural es su riqueza de ecosistemas, que se caracteriza por ser una de las mayores masas de bosque tropical seco del país con 7,676.36 ha , y uno de los últimos rodales de bosques de pino, Pinus oocarpa, localizados más al sur del continente americano.
Áreas críticas

Lugar de siembra de frijoles en el volcán San Cristóbal
Sobre la ladera noroeste del volcán San Cristóbal, hay una zona de siembra de frijoles, Phaseolus vulgaris, en un área aproximada de 300 ha comprendidas entre las cotas de 500 a 640 msnm. 

Esta es una zona altamente vulnerable a los deslizamientos de tierras debido a la combinación de tres factores desencadenantes: frágil textura de suelos, alto grado de pendiente y ausencia de cobertura boscosa. Los suelos son de textura arenosa a franco arenosos, con pendientes entre el 30 al 50 % y con casi total ausencia de árboles debido a que el bosque fue talado y sustituido por cultivos de frijoles. 

Lugar dañado por los gases del volcán San Cristóbal
Después de su última erupción acaecida en los años de 1684-85, el volcán San Cristóbal entra nuevamente en actividad en 1971. A partir de ese año a la fecha el volcán ha continuado emitiendo gases en forma permanente

Red de drenaje superficial 
Existe una densa red de drenaje superficial que baja del complejo volcánico, por ejemplo sólo la carretera situada al oeste del área protegida y que une las ciudades de Chinandega y Posoltega es atravesada por 20 cauces en un trayecto de 13 km de longitud, es decir más de un cauce por kilómetro.

La velocidad de escorrentía del agua de lluvia es tal que después de una lluvia intensa, una gota de agua que cae en las partes altas del complejo llega al mar en menos de 24 horas . De esta manera no sólo se pierden sin infiltrarse grandes volúmenes de agua, sino que también se arrastran grandes cantidades de suelos fértiles que cuando llegan al mar anegan de lodo manglares y sitios de cría y de desove de peces, crustáceos y camarones.

Estos grandes volúmenes de aguas, tierras y arenas también destruyen propiedades y suelos agrícolas situados en las planicies circunvecinas al área protegida. Las áreas de siembra de maní que se localizan en la planicie volcánica al sur del complejo volcánico son uno de los cultivos más afectados por el arrastre de lodos, piedras y arenas. 

Valoración de la biodiversidad

Diversidad de ecosistemas 
La Reserva Natural Complejo Volcánico San Cristóbal - Casita es representativa de tres ecosistemas naturales: los únicos pinares de la región del Pacífico de Nicaragua, bosque tropical seco y sabana de hierbas sin cobertura leñosa. Desde el punto de vista de su prioridad para la conservación, el valor de estos ecosistemas es el siguiente:

Ecosistema de Pinos de las cumbres volcánicas del San Cristóbal y Casita
Los rodales de pino ocote, Pinus oocarpa (±12º 30' Norte, UTM 14) que se encuentran en las laderas volcánicas del San Cristóbal y Casita forman parte de la frontera Sur del género Pinus en América, junto a los rodales de pino que se localizan en el cerro Güisisil al norte del Lago de Managua . Esto convierte a estos pinares en un ecosistema único en el mundo. Si a esto se añade su muy pequeño tamaño (70.39 ha) y la amenaza a que están siendo sometidos por la plaga del gorgojo descortezador y las quemas del verano, convierten a este ecosistema en la prioridad número uno de conservación para esta área protegida.

Ecosistema de bosque tropical seco
El bosque deciduo tropical que se localiza a lo largo del área protegida conforma una de las tres últimas grandes extensiones de este ecosistema que aún se mantienen en la región del Pacífico de Nicaragua. Debido a su mediano tamaño estos bosques no enfrentan el mismo grado de amenaza de los bosques de pinos. Sin embargo por el vital servicio que prestan como protectores de la capacidad de infiltración del agua que consumen 340 mil personas y los servicios ambientales que ofrecen a los manglares de Corinto y humedales del Estero Real, se requiere protegerlos para mantener y aumentar su cobertura.

Ecosistema de sabana sin cobertura leñosa
Este ecosistema es característico de las partes altas de algunos de los conos volcánicos cuaternarios de la región del Pacífico tales como los volcanes Cosigüina, Telica, Hoyo, Masaya, Concepción. En el caso del área protegida San Cristóbal-Casita este ecosistema por su relativo aislamiento y conservación en las alturas de las cumbres volcánicas, no enfrenta los mismos riesgos de conservación de los pinares y el bosque tropical seco. Estas sabanas de herbáceas, compuestas por un importante grupo de hierbas introducidas como el pasto jaragua, Hyparrhenia rufa, juegan un importante papel como retenedores de suelo en las partes altas del complejo volcánico, en donde por la presencia de fuertes vientos no crecen especies arbóreas. 

Diversidad de especies
San Cristóbal Casita tiene menor riqueza de especies que las otras dos grandes Reservas Naturales del trópico seco del país, Chacocente y Cosigüina. Sin embargo posee especies particulares de interés para la conservación entre las que destacan tres grupos de especies: especies de distribución geográfica limitada, especies en peligro de extinción, y especies amenazadas de extinción. Las especies de distribución geográfica limitadas son las siguientes:
Se destaca en primer lugar el Pinus oocarpa, único pino del trópico seco del Pacífico y la variedad de pino más "tropical" del mundo. 

Presencia de tres sub-especies de aves restringidas a hábitat: Éstas son: el sabanero dorsilistado Aimophila botteri (vulcani); charralero de las rocas Salpinctes obsoletus (fasciatus) y el charralero cejiblanco Thryothorus ludovicianus (albinucha).

Cuatro especies en peligro de extinción (Apéndice No. 1, CITES). Son las siguientes:
Gato de monte, Leopardus wiedii. Leoncillo, Herpailirus yaguarondi. Lora nuca amarilla, Amazona ochrocephala (auropalliata). Boa, Boa constrictor. 

Quince especies amenazadas de extinción (Apéndice No. 2, CITES). Son las siguientes:

Aves: Lora frente roja, Amazona autumnalis, Cotorra, Amazona albifrons, Chocoyo zapoyolito, Brotogeris jugularis, Chocoyo frente naranja, Aratinga canicularis, Gavilán de las rondas, Buteo magnirostri. Lechuza, Tyto alba. 

Mamíferos: Sahino, Tayassu tajacu, mono cara blanca, Cebus capucinus. 

Reptiles: Iguana verde, Iguana iguana , culebra Mica, Spiloteus pullatus, Cascabel, Crotalus durissus, Gallego verde, Basiliscus plumifrons, Gallego café, Basiliscus vitatus. Coral, Micrurus nigrocimtus. Plantas: Caoba del pacífico, Switenia humilis. 

Diversidad de genes

La Reserva Natural es banco de genes y fuente de variabilidad genética de ciertas especies de importancia alimenticia y madera para construcción, entre las que se encuentran las siguientes:
Posee algunos de los mejores árboles semilleros de cedro, Cedrela odorata , y caoba, Switenia humilis, de Nicaragua localizados en las fincas de Argelia y Bellavista en el volcán Casita y finca El Porvenir en el cerro La Pelona.

Árboles semilleros plus de pochote, Bombacopsis quinatum, en las falda este del volcán Chonco. En la finca Las Banderas se encuentra el árbol de guanacaste, Enterolobium cyclocarpum, de mayor diámetro del país, de aproximadamente 3 metros a la altura del pecho. 
Gran variedad de papayas de monte, Carica peltata, que pueden ser fuente y reserva de genes para el mejoramiento de variedades comerciales de papaya.

Análisis de fragilidad
La fragilidad o vulnerabilidad física implica el "grado de pérdida de un elemento o grupo de elementos ante la probable ocurrencia de un evento desastroso" (UNESCO/UNDRO, 1979). En el área protegida las principales riquezas naturales son sus ecosistemas, aguas subterráneas y suelos, y los eventos o amenazas más importantes que ocurren en el territorio son los incendios, corte ilegal de leña, gases volcánicos, plagas de insectos, deslizamientos. 

Análisis de vulnerabilidad
La evaluación de la vulnerabilidad mide la gravedad de las posibles amenazas con base en los peligros conocidos y el nivel de vulnerabilidad del medio ambiente y la sociedad. Un recuento histórico muestra que el área protegida es un sitio propenso a desastres pues ha sido afectada por cuatro grandes fenómenos en los últimos 40 años. Son los siguientes:

- 1962, violento deslave del volcán Chonco sobre su ladera oeste, no hubo víctimas pues en esa época el área estaba despoblada. Un deslave semejante hoy destruiría los asentamientos de La Joya y El Chonco que se encuentran en sus cercanías.

- 1971, reinicio de la actividad volcánica del volcán San Cristóbal, con potencial peligro para todos los asentamientos de sus alrededores. Los gases volcánicos están secando los bosques cerrados de las partes altas del San Cristóbal.

- 1982, el huracán Alleta se queda estacionado por varios días entre León y Chinandega y causa graves daños a la producción agrícola y los bosques, y destrozos en los caminos del área protegida.

- 1998, el huracán Mitch y sus intensas lluvias provocan un alud de tierras en el volcán Casita que entierra a los poblados Rolando Rodríguez y Augusto C. Sandino, matando a unas 2,000 personas. 

La alta densidad demográfica de los municipios de influencia, la ampliación de la infraestructura social y productiva y el empobrecimiento de la población en los últimos 20 años, indican que la vulnerabilidad social ha aumentado. Lo mismo puede decirse de la vulnerabilidad ambiental, pues ha habido una disminución de la cobertura forestal protectora a causa de incendios, huracanes y corte ilegal de leña y madera. 

Por otra parte a pesar de su importancia y su alta vulnerabilidad el área no cuenta con análisis de riesgos ni identificación de sitios de alta vulnerabilidad, sino únicamente con un mapa de amenazas volcánicas (INETER, 1995) a escala muy amplia (1:250,000) que no es útil para la planificación a nivel local. No obstante el área protegida y las comunidades de su zona de amortiguamiento cuentan con comités locales de prevención de desastres con equipos de radiocomunicación, entrenamiento y atención por parte del SINAPRED. 


FUENTE.INITER / LIC:RENE DAVILA. /16060011

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